Soldado de Administración Militar y sección de carro catalán. 1909


Esta figura se entregó para finalizar la magnífica y variada serie de figuras modeladas por Antonio Meseguer dedicada al ejército en la época de Alfonso XIII.

En cuanto la vi, me encantó por la originalidad de su pose: un soldado en un momento relajado, echándose su cigarrillo y pensando en sus cosas, seguramente muy alejadas del servicio militar que estaba cumpliendo en ese momento en el norte de África.




Además de un escenario bien bonito donde ubicarle cabía la posibilidad de pintarle de varias maneras, por un lado podía elegir la prenda de cabeza; un original salacot, el típico gorro
cuartelero de queso o un ros con funda y cogotera.

Igualmente cabía la posibilidad de pintar el uniforme de ralladillo, caqui, azul, o distintas combinaciones de la guerrera y los pantalones con los colores anteriores…. En fin, a quien le
gusta esto sabe que cuando se tiene una figura delante con tantas posibilidades de pintura la cabeza enseguida da mil vueltas sobre todas estas posibilidades y más viendo las distintas versiones realizadas por mis compañeros, todas ellas espectaculares.
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Administración Militar
En mi caso la cosa me vino casi resuelta cuando se realizó una exposición en la antigua Academia de Intendencia, hoy Archivo Militar y Museo de Intendencia, con motivo del 150 aniversario del traslado el 10 de septiembre de 1875 de la Academia del Cuerpo Administrativo del Ejército desde Madrid a Ávila, en concreto, como digo, al Palacio de Polentinos.




La visita a esta exposición y una pequeña publicación que se realizó y se entregaba en la misma me llevó a profundizar sobre el tema. Todo ello junto a tener la oportunidad de ver alguna de las replicas de los carros de transporte usados en aquella época además de poder ojear el libro editado por el Ministerio de Defensa en 1989 “Uniformes Militares del Cambio de siglo, Colección 1899”, en el que se encuentran preciosas láminas que describen todos los uniformes españoles también de aquel momento, me hizo pensar la posibilidad de representar uno de esos carros;





El problema es que sólo tenía una figura con lo que hacer el carro entero junto a ella quedaría raro; la solución sería realizar solamente una sección de uno de esos carros y colocar la figura junto a él en ese momento relajado. Elegí el color del carro que según me indicaron en el Museo (Joaquín Parrón, gracias) era el adecuado a la época además de que hui también del típico caqui para tratar de ser más original.
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Algunos carros





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Escena y Figura
El siguiente problema fue estudiar si la gran rueda y el largo perno que puse iban a ser capaces de soportar toda la estructura de la sección del carro. Primero probé con cartón y corcho, añadiendo algo más de peso y…. bueno, parece que aguantaba…. ¡Reto aceptado! A partir de ahí los pasos seguidos fueron estos:

1- Conseguir una rueda más resistente: ahí estaba mi amigo Javier Colina que enseguida me pasó un set de ruedas de carros del oeste que tenía de Miniaturas Andrea desde hace años ¡Gracias Javi!
2- Construcción del eje con un palo de plástico de un chupachup.
3- Construcción de la sección del carro: láminas de plasticard forradas con madera finita de la que se usa para modelismo naval.



4- Lona, realizada sobre dos trozos de alambre en estaño fino, tratando de moldear su forma en función de las fotos que tenía y de esos hierros que la soportaban en la realidad.
5- El interior del carro y según se observa en las fotos estaba formado por madera de cañas, más o menos finitas que junto a los hierros anteriores daban esa forma exterior al carro.
Después de varios intentos con otros materiales al final opté por el plasticard otra vez, fui cortando varillas finas tratando de simular esas cañas.


6- El escudo de Administración Militar se lo debo a mi amigo Luis F. García que me hizo una plantilla perfecta según el símbolo de la época.
Usé el aerógrafo para fijar el dibujo y luego a pincel perfilé y traté de sacar alguna luz en las supuestas arrugas además de envejecer al final todo. ¡Gracias Luis!
7- Con el estaño de la lona habíamos ganado peso y aunque la rueda con su perno soportaba todo, lo veía inseguro.
Le planteé la duda al maestro Julio Cabos que enseguida vio claro que la figura tenía que jugar también su papel como soporte, textualmente….”estate tranquilo que en cuanto apoyes la figura en el carro tendremos un segundo punto de apoyo que dará estabilidad y seguridad a todo” y voilà…… ¡así fue!. ¡Gracias Julio, también por las mezclas que me has ido enseñando a lo largo de estos años!


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Resultado final
A partir de ahí empezó el trabajo de pintura; estas serían las referencias de Scale 75 Artist
1. Carro, tratando de diferenciar la lona de la parte de abajo que teóricamente iban en el mismo azul gris pero había que usar dos tonalidades:
- Base: Gris ártico nº 44
- Luces: Gris perla nº 14
- Máxima luz añadiendo Blanco al anterior
- Matices con distintos tonos de Marrones mezclados con la base
2. Uniforme soldado
- Base: Azul Prusia nº 30
- Luces: Ultramar claro 28 más Gris violeta 15 jugando con las proporciones para incrementar la luz
- Sombras: base más Violeta 25; máxima sobra con Negro




- 3. Ros
- Base: Blanco hueso 47 más Ante 13
- Luces: anterior más Blanco hueso, máxima con el Blanco hueso directamente, y puntualmente Blanco vainilla 43
- Sombras: base más Madera 39, máxima Madera directamente










Alfonso José Guío




