Road To Amiens – 8 Agosto 1918

Whippet Mk. A – Musical Box
Llegué un poco tarde a la Asociación para el tema del Display temático de la IWW, pues la intención era presentarlo este último mes de Julio en la World Model Expo celebrada en Versalles. En septiembre pasado y tras haber realizado mi primera maqueta, pensé que podía contribuir a dicho Display uniéndome con una viñeta bastante arriesgada por mi parte. Soy bastante novato tanto en maquetas como en viñetas que, en esta ocasión, ambos, son mi segunda hazaña.

Primero, miré qué tanques había disponibles de la Primera Guerra Mundial; la verdad es que son bastantes armatostes y “cajetones” pero este Whippet Mk. A. me encantó. Miré momentos históricos donde basarme y encontré uno que me llamó mucho la atención:



El Whippet MK. A. denominado “The Musical Box” el 8 de Agosto de 1918, se lanzó en un ataque repentino tras las filas enemigas, donde dió “estopa” durante más de 10 horas consecutivas. Al final, fue detenido, con nefastas consecuencias para su tripulación.
Algo épico, algo que al menos en mi caso me dio por idealizar una viñeta. Encontré pocas fotos y suelen ser de Whippet estacionados o en formación por carreteras o caminos. Pero encontré esta foto, que, dándole una vuelta de tuerca, me dio la idea para mostrar ese momento que tenía en la cabeza.

Un Whippet subiendo la ladera embarrada, con el motor rugiendo al máximo, y por que no, detrás de esa ladera, las líneas enemigas…
La idea tomó rápidamente forma en mi cabeza: quitamos al soldado y ponemos a 3 junto al tanque que muestre así su verdadero tamaño y que asome por el lateral de la ladera para darle un fuerte dinamismo.
Era momento de encontrar las piezas para construir el tetris. Miré y remiré marcas de maquetas y a 1/35 no hay mucho donde elegir. Tenía el Whippet de Takom y el de Meng. Hay buenas criticas sobre esta última maqueta así que fue la elegida. Y luego a buscar los soldados; como he dicho, soy muy nuevo y a veces te abrumas mucho con tanta figura y marca y además que el no saber si ese soldado está bien ubicado en la época que tenía pensada, así que tiré a lo fácil, cajita de Tamiya con 5 soldados, y elegiría las 3 que más encajaran con la idea.

Pues momento de buscar información sobre el tanque y curiosidades para poder montarlo y pintarlo un poco personalizado.
La maqueta de Meng, es de muy buena calidad, encajes precisos aunque las ruedas, que no se terminan de ver una vez montada, dan trabajo de más. Una vez terminada de montar, llegó el momento de hacer alguna modificación para que se pareciera al The Musical Box.

Con un poco de plasticard y paciencia, sobre todo del compañero de la Aociación Joaquín, que me dedicó bastante tiempo para aprender a hacer este tipo de cosas. Era mi primera vez, – ¿os he dicho ya, que soy bastante nuevo?.
Bromas aparte, tras conseguir un acabado bueno en las modificaciones, era hora de pensar en la viñeta. No quería que se fuera de tamaño, al final en casa el espacio es limitado y a veces tenemos que pensar en eso a la hora de realizar algo. Busqué una peana donde cupiera todo de forma justa y que le diera un toque diferenciador para que no sea el negro aburrido de siempre. Una vez encontrada, tiré por poliestireno extruido para ganar altura y hacer esa caída lateral para que los soldados estuvieran aun más bajos que el tanque con idea de ganar presencia del mismo y dinamismo.



La idea estaba presentada, cuadraba y, sobre todo, me gustaba. Era momento de empezar a trabajar el terreno. Primero empecé a darle textura y firmeza con pasta Das Pronto.


Tras dejarlo secar de inicio, seguí trabajándolo pinchando piedras puntiagudas, cantos rodados, arenilla y demás elementos para conseguir un terreno rico en matices que acompañara un poco a encuadrar más las figuras y al tanque.



Finalmente lo trabajé con productos tipo Mud de diferentes densidades y acabados para darle riqueza al futuro barro e integrar los diferentes elementos. Tras dejar secar correctamente, empezamos la sesión de pintura dando una buena mano de imprimación a todo por separado, tanque, soldados y terreno.
Empecé pintando el tanque; lo más importante era conseguir un color real y aquí entra un poco la discordia pues he leído en algunos sitios que es un verde y en otros que era un caqui amarronado. Finalmente decidí hacerlo tipo caqui, así que empecé con una base de color oscuro, usé de la marca AK el color Burnt Umber y di una capa base; después empecé a trabajar de forma general, intentando dejar en los huecos profundos del color base, en esta ocasión trabajé con AK WWI British Khaki Brown. Reduciendo la parte a trabajar ya a paneles más grandes y zonas céntricas de cada elemento, lo hice con AK British Khaki. Y, por último, unas luces finales más selectivas de AK Green Ochre. El trabajo de pintura base, estaba terminado. Aquí el resultado.

El acabado pintaba bien; era momento de pintar en la parte de las cadenas el Blanco-Rojo característico de este tanque. Integramos todas las calcas también. Una vez terminado, creé con el color base trabajando con una esponja y unas pinzas, todo el chipping que requería. Estuve mirando muchas fotos, videos y pensando un poco como se subían y bajaban del tanque la tripulación para ir “castigando” más esas zonas donde pisaban y tocaban de manera cotidiana, para dejarlo mucho más oscuro.


Ahora empieza el momento de trabajar con oleos que para mí es de lo más divertido en un tanque, puedes hacer muchas cosas, para darle riqueza, puntos diferentes, matices, escala cromática, y un largo etc.
Empecé trabajando con oleos marrón oscuro, ocre, amarillo primario y blanco. Trabajando cada panel y elemento de forma separada, a modo filtro o modulación del color. Al ser un tanque tan grande en casco, lo trabajé durante unos días para ir comprobando el acabado según secaba. Tras terminar, necesitaba ver el contraste y los elementos separados, así que hice una mezcla de oleo de negro, marrón y azul Prusia, de manera liquida para perfilar los elementos del mismo.

Secado el proceso, era hora de sacar y resaltadas las luces de los paneles grandes y de los tornillos. Terminado esto, empezamos a trabajan con oleos tipo naranjas los diferentes elementos con óxidos, los tubos de escape, donde más levantada está la pintura, chorretones etc. También trabajamos con ocre y blanco más chorretones en diferentes elementos. Al fin de crear más información en el tanque. Metemos todos los elementos, cajas, trapos, mantas, tacos, etc.
Y tras ese proceso, largo, y divertido, este es el resultado final:


Era el momento de trabajar las figuras, guiándome un poco por las referencias vistas por internet y por algunas que había ido viendo de otros compañeros.

Empezaba el momento de meterle mano al terreno. Estaba muy contento con el trabajo realizado en el tanque, y no quería estropearlo con el terreno. Así que empecé más tenso de lo que debía. El resultado no acompañada. Respiré, me relaje, y deje de trabajar. Dejaría que pasaran unos días, para pensar, recapacitar. La solución era la misma del tanque, había que disfrutar del proceso, y eso hice, a partir de ese momento, cada cosa nueva, cada decisión, salía, se integraba, y sumaba, al final, te das cuenta: hay que dejar fluir la imaginación y soltar los nervios que no nos llevan a nada bueno.

Tras este momento “zen” explico lo que hice. Lo primero, pinté en diferentes tipos de marrones, rojizos, ocres, el terreno con el aero. Después, con el Mud de terreno húmedo, fangoso y seco, fui integrando a la vez que le sumaba toques de tintas amarronadas, verdosas, amarillas, azuladas. De esa forma se iban integrando las diferentes tonalidades y texturas entre sí. Deje secar. Era momento de insertar el tanque en la viñeta, fijarlo y empezar a integrarlo. De estos momentos no tengo fotos, como dije fue un momento que no tenía la cabeza nada más que esto. Una vez colocado el tanque en su sitio había que seguir pensando cómo integrarlo, y tienes mucho en lo que pensar: el tanque pesa, la parte de atrás se hunde al subir, el barro, cuanto más lo pisas y más hondo se hace, más liquido y oscuro es. Trabajé el barro alrededor por debajo y en la zona trasera del tanque para que diera sensación de peso y de el paso de las orugas. Dejé secar, me gustó, seguí trabajando lo mismo, como anteriormente, mezclando tipo de texturas y colores con tintas.

Era el momento de meter las figuras. Las pegué y las integré en el barro; hasta este momento no era consciente, pero estaba disfrutando del trabajo, cada cosa que hacía sumaba y eso hacía que fuera más valiente y arriesgara más.







Una vez seco, era el momento de las salpicaduras tanto en el tanque como en las figuras. En las figuras lo hice con un par de tonos oscuros y muy finos. Al tanque, le di más candela, debía tener pegotes de barro, las cadenas, los laterales, incluso un poco en la parte superior, desde oscuros hasta casi blancos, para realzar los diferentes estados del barro, desde húmedo hasta seco. Dejé secar y el resultado estaba ahí, me gustaba y mucho. Terminé la viñeta repasando las piedras con tonos que sumaran a la composición. Integre los charcos con el “carril” de las pisadas de los soldados. Por fin, lo había conseguido, era el momento de disfrutar del trabajo y encima lo conseguí a tiempo para que viajara a Versalles.









Antonio José Rodríguez



