Close encounter, islas del Pacifico.

Un poco de contexto

La selva de Guadalcanal no se parece a ningún campo de batalla que uno pudiera imaginar antes de llegar aquí. No hay líneas claras, no hay frentes definidos… solo una masa verde, densa, húmeda, que parece tragarse a los hombres junto con el ruido de la guerra.

Desde que los marines desembarcaron, el combate en el interior de la isla ha sido una lucha constante contra dos enemigos: el ejército japonés… y el propio entorno. La jungla limita la visibilidad a unos pocos metros. Patrullas enteras avanzan en silencio, sabiendo que el enemigo puede estar observando desde cualquier punto, oculto entre raíces, troncos o túneles improvisados.

Las batallas no suelen ser grandes choques frontales, sino encuentros breves y brutales. Emboscadas y disparos que estallan de repente, granadas que rompen el silencio. Y luego, otra vez, el murmullo de insectos y el calor sofocante. Cada colina, cada río, cada sendero se disputa como si fuera decisivo, porque en esta isla, todo lo es.

Uno de los puntos más duros ha sido la lucha por las crestas que dominan el aeródromo. Los marines las llaman con nombres sencillos, como “Bloody Ridge”, porque no hay otra forma de describirlas. Allí, los japoneses lanzan ataques nocturnos, avanzando en oleadas, gritando, tratando de romper  nuestras líneas en la oscuridad. Los marines responden con ametralladoras, artillería y, a veces, con combate cuerpo a cuerpo cuando las líneas se rompen.

Pero incluso cuando no hay combate, la isla sigue pasando factura. La humedad empapa todo: armas, ropa, vendas. Las enfermedades circulan con rapidez: malaria, disentería. El cansancio es constante. Dormir es un lujo, comer, una necesidad que rara vez se satisface del todo. Aun así, los hombres siguen avanzando, lentamente, metro a metro, empujan hacia el interior, asegurando posiciones, construyendo defensas, manteniendo el control del aeródromo que es clave para toda la campaña.

Aquí no hay gloria visible, ni grandes maniobras espectaculares. Solo resistencia, solo supervivencia. Guadalcanal es una guerra de desgaste, donde cada día ganado se paga caro, y donde la selva guarda silencio… hasta que vuelve a estallar.

Cualquier corresponsal de guerra que hubiese acompañado a los marines podía haber escrito algo similar a esto.

 

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La escena

Dos maravillosas figuras de Minisoldiers con muy buen movimiento que representan los combates descritos con anterioridad. Al Marine le cambié la cabeza por una de Hornet que ofrecía una barba incipiente más acorde al contexto. El soldado japonés está recibiendo un disparo y en la espalda se muestra la salpicadura de sangre.  

Aquí os dejo las referencias de colores de ambas figuras, todas de Vallejo, como siempre.

Colores usados para el  Marine: y la segunda para el ‘Japo’ ‘C’, significa camisa y ‘P’ pantalón.

Colores usados para el  ‘Japo’ ‘C’, significa camisa y ‘P’ pantalón:

Pero aquí el verdadero protagonista es el entorno.

 Aunque existen multitud de marcas que hacen excelentes  reproducciones de palmeras y plantas selváticas , opté por crear una palmera y grandes plantas por el método antiguo, lógicamente luego utilicé múltiples referencias variadas de plantas comerciales, principalmente de Gamer Grass, que es una marca con un extenso catálogo y me encanta.

Paso a explicaros  el proceso ‘a la antigua’ de cómo hacer vegetación.

  1. Selecciona unas hojas de tu jardín o el campo o parque mas cercano.
  2. Córtalas con un cuter con la forma que creas conveniente, según la planta a representar, lo importante es fijarse en fotos y que exista variedad.
  3. Introduce las plantas en una solución de glicerina diluida al 50% con agua varios días, luego déjalas secar sobre un papel secante
  4. Pégalas al tronco,  Imprímelas y píntalas.

Aquí os dejo unas fotos del resultado final.

José Villalba Guerrero ( Sargento Kuki)