Chernóbil, 1986

26 Abril de 1986, 1:23 AM el reactor modelo RBMK1000 estalla por los aires produciéndose el mayor accidente nuclear no intencionado de la historia.

Nadie sabe bien qué pasó e intentan seguir con la prueba que generó ese desastre, una prueba que se había pospuesto desde la mañana porque Kiev tenía problemas de suministro. Lo que nadie se esperaba era que un reactor nuclear estallara dejando a toda una nación condenada a vivir los próximos 24.000 años con radioactividad.

En Moscú llegan noticias sobre el siniestro, todas son falsas e intentan mitigar lo sucedido, nadie da crédito a lo acontecido, es imposible una fusión del núcleo. Los expertos llegan a Pripiat y empiezan asumir los daños. Falta todo un edificio entero, un reactor nuclear cargado de Uranio, y varios trabajadores.

Se activa a los bomberos de la capital y llegan a apagar algo que ni saben que es. Cogen cosas del suelo que miran extrañados, es grafito que los llevara a la muerte en pocas horas, pocos días. Algunos tiene la suerte de morir en el hospital Nº4 de Moscú, otros no llegaran.
Se empieza a intentar dar solución a este problema, se llevan varios robots del programa lunar soviético para limpiar ese desastre, es inútil. Todos los robots acaban fallando al poco de empezar a funcionar y se dan cuenta los técnicos que es inviable esa solución.
La contaminación sigue en aumento, cada minuto que no se tape ese agujero implica mas lluvia radiactiva, mas muertes por enfermedades derivadas de la muerte silenciosa, e inolora que producen los kilos de uranio que tenía almacenado para producir energía.

Se valora una solución al más puro estilo soviético, se llaman a todos los reservistas de la nación, se activan los protocolos que les obligan a volver a filas. Aparece una nueva palabra, los biorobots, los cuales, harán el trabajo a mano de retirar esos escombros.

Se les promete una Dacha, un sueldo e incluso un automóvil, cuyas promesas jamás se cumplen; consiguen 90 euros y una radiación de por vida, a muchos de ellos lo llevaran a la muerte en pocos meses y años.


La escena representada es la de uno de esos equipos, un oficial con un rudimentario contador Geiger (el que está el fondo) entraba con 8 reservistas y, de acorde con la medición, muchas veces falseada, decidía el tiempo en el tejado, a veces, una o 2 paladas para sepultar la salud de esa gente de por vida.

Esta es la historia de unas 600.000 personas que trabajaron para eliminar ese enemigo invisible. Hubo muchas más víctimas, desde mineros, militares, técnicos, esta pequeña escena es solo una parte de aquella desgracia que solo hace 2 años parece que va pasando a la historia con la construcción internacional de un segundo sarcófago que enterrara de por vida ese desastre.



Sergio Moro



