Carabinero Belga

Desde el momento que se anunció por parte de la asociación Alabarda de que sería la Primera Guerra Mundial la protagonista de su Display Temático, tuve claro que en lo posible no me centraría en modelar sobre los países y ejércitos que llevaron el gran peso de los combates. Es decir, Gran Bretaña, Alemania, Francia…cierto es que no lo conseguí del todo y que al final alguna figura modelé de los ejércitos de estos países.

Buscando en estos países “pequeños” que tomaron parte en los combates, apareció Bélgica. Este país, en las dos guerras mundiales, siempre ha estado en medio de dos vecinos enfrentados: Francia y Alemania. Los alemanes históricamente siempre han necesitado pasar por Bélgica para poder llegar hasta Paris.

Aun a pesar de esta peligrosa condición, el ejército Belga nunca ha tenido un ejército numeroso (su población tampoco lo es) ni especialmente bien equipado para hacer frente a esta amenaza por parte de Alemania.

A pesar de ello en 1914 y una vez declarada la guerra por parte de Alemania, el ejército Belga consiguió frenar durante bastantes semanas el avance de un arrollador ejército alemán, defendiendo sus posiciones hasta el último momento y dando tiempo al ejército francés para que se pudiese preparar militarmente.

A los alemanes les costó doblegar las férreas defensas belgas y perdieron un tiempo crucial, por lo que una vez vencidos estos,  se ensañaron en la represión hacia la población civil dando lugar a algunas acciones de venganza, que mantuvieron viva en la población belga durante mucho tiempo esa imagen de alemanes como “hunos sin piedad”.

Echando un vistazo al libro de la serie Men at Arms dedicado al ejército belga durante 1914-1918, me llamó poderosamente la atención una lamina dónde se representaba a un Carabinero (infantería ligera), vestido con el uniforme con el cual entraron en la guerra.

De este uniforme lo más llamativo era el uso del sombrero estilo Corso, que tan popular fue en los ejércitos de Europa Central durante el siglo XIX. Este sombrero era ya apenas una sombra de lo que fueron, tanto en tamaño como vistosidad, pero refleja el apego que en el Ejército se tenía a las costumbres y apariencias, ancladas todavía en una forma de ver la guerra del siglo XIX.

En todo caso este uniforme sólo pervivió unos pocos meses tras comenzar el conflicto, ya que esta nueva guerra, mecanizada, industrial y arrolladora hizo totalmente inviable estos  románticos uniformes.

Fijada la idea de lo que quería hacer, ya sólo era cuestión de buscar una pose para esta figura y está salió casi inmediatamente viendo fotos de estas tropas andando, de camino al campo de batalla por carreteras sin asfaltar. Una pose relajada, caminando, sería ideal.

Esta figura en su planteamiento siguió mi manera habitual de modelar, ya que  todas comienzan con un armazón de hilo de cobre de 1 mm. de grosor (con la pose ya elegida), que forma el esqueleto y posteriormente aplicaciones de masilla epoxidica Epofer para ir dando forma a músculos y volúmenes básicos. Después se comienza vistiendo como lo haría una persona: pantalones, guerrera (en este caso, capote), el equipo y demás detalles delicados.

El resultado fue una figura sencilla, pero necesaria para poder explicar en un display de la 1GM cuan alejados estaban los gobiernos y la población en 1914 de la realidad que se avecinaba, de una guerra que lo cambió todo.

El resultado final de la figura corrió a cargo de Miguel Ángel Pérez quien preparó la ambientación y de Paco Ruiz que se encargó de la pintura

Antonio Meseguer