Batalla de Corinth

Introducción
Os presento a continuación este diorama que realicé junto a mi amigo y compañero de Asociación, Antonio Zapatero. Se trata de una escena sacada de la sección principal del cuadro de la Segunda batalla de Corinth de la Guerra de Secesión americana, pintado por el Estadounidense Keith Rocco.


Fue una batalla clave en la Guerra Civil estadounidense, que tuvo lugar entre abril y mayo de 1862. Las fuerzas de la Unión, bajo el mando de Henry Halleck, sometieron a la ciudad y el general confederado P.G.T. Beauregard finalmente se vio obligado a retirarse debido fundamentalmente a la falta de suministros pero también a las enfermedades brotadas en sus fuerzas y al avance imparable de las tropas de la Unión.

Esto dio lugar a que el ejército de la Unión pudo formar una base de operaciones vital para controlar el valle de Misisipi.
Ahora, nuestro cuadro está basado en la segunda batalla de Corinth, que es cuando el ejército confederado trató de recuperar esta importantísima ciudad desde el punto de vista estratégico.
La batalla ocurrió entre el 3 y 4 de octubre del mismo año, el general Earl Van Dorn al frente de las fuerzas confederadas, trató sin éxito de recuperar la ciudad. Esta derrota consolidó la posición del ejército de la Unión en la ciudad.
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El diorama
La escena que representamos se compone de once figuras a pie más una que a caballo, todas modeladas magistralmente en 54 mm. por Antonio Zapatero y pintadas por mí.


















Todas las figuras están pintadas con acrílicos menos el caballo, que está trabajado con oleos que es como me gusta hacerlos a mí, ya que en mi opinión la intensidad de color que le dota el oleo al pelo del animal es mayor, dándole de esta manera más vida al equino; pero insisto, es una valoración completamente personal.
En el terreno hay una mezcla de acrílicos, oleos, pigmentos y tintas, un poco caos eso sí, pero con la intención de tratar de darle al terreno muchos matices dentro de la misma gama de colores.




Lo primero que hice tras tener en mi poder todas las figuras fue, sobre una plancha colocarlas todas para poder crear la composición y visualizar así como quedarían todas juntas
Al ser un grupo de figuras con unos tonos muy parecidos, para no repetir exactamente los mismos colores fui pintando cada una por separado, tratando de darle a cada figura un tono único dentro de la misma gama de grises, marrones o azules.



En las fotografías os dejo algunos ejemplos de diferentes botes de pintura utilizados para pintar las miniaturas como os he explicado.
Del mismo modo, trabajé también las carnaciones. Una cosa que no me gusta de algunos dioramas que veo es que se utiliza la misma mezcla para todas las pieles y claro, para mi gusto esto no queda muy natural ya que cada persona tiene su propio tono de piel, además de caer en el peligro de la monotonía.


Según iba pintando a los confederados, los volvía a clavar en su respectivo lugar, de esta manera podía ir viendo como avanzaba la escena y me resultaba más fácil poder ver qué color le podía resultar más adecuado a la siguiente pieza.
Un punto a mi favor para poder darle un pequeño golpe de color a la obra y que no pudiera resultar algo aburrida visualmente eran las mantas que portaban los soldados.



A estas las pude dar tonos rojizos y también dotarlas de bordados para que rompiesen la monotonía de tanta prenda sin ningún tipo de dibujo; estos tonos rojizos también me ayudaron para conseguir lograr compensar el rojo central de la bandera, repartiendo este color por diferentes puntos de la escena.
La bandera resultó que resaltaba demasiado y le quitaba protagonismo a la figura montada que tenía que ser el centro de atención, ya que el color rojo resaltaba demasiado intenso, pero como al final tuve que desgastarla y ensuciarla, pude reducir esa intensidad para que llamase la atención, pero sin demasía.

Resumiendo, el proceso de creación de la bandera fue:
Empecé modelándola con la masilla de dos componentes de Green Stuff, sobre una superficie totalmente lisa previamente impregnada con un poco de aceite para que el material no se adhiriera, conseguí una fina capa con la masilla usando un rodillo liso y la recorte con una cuchilla al tamaño deseado.

Posteriormente, con un punzón, modelé por ambas partes todos los flecos que la rodean para seguidamente, y con mucho cuidado de no estropearlos, realizar una doblez para poder introducir la varilla que serviría como mástil para el abanderado.

Ahora ya tocaba darla la forma definitiva, tratando de darla el mismo vuelo que en el cuadro y usando diferentes utensilios redondeados, la dejé reposar hasta su total endurecimiento.

Todo este proceso he de insistir que hay que hacerlo con mucho mimo, porque la masilla está muy blanda y es muy fácil estropear el trabajo a mitad del proceso.

Una vez endurecida, continué él trabajó como es habitual: lijado, imprimación, pintado, free hands y desgaste o ensuciado.






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Escenario
Con todas las miniaturas ya terminadas, fue el momento de crear el escenario. Las vías de tren fueron impresas en 3D menos los clavos que fueron añadidos a estas. Los travesaños fueron hechos con palitos de remover el café.

Lo complicado realmente fue lograr encajar todas las miniaturas para poder poner los dos pares de vías completamente paralelas y a la misma distancia unas de las otras, tras haber conseguido esto, fui modelando la superficie del terreno con masilla hasta tener la textura deseada.

Para la pintura use diferentes tonos arena y ocres con barios tipos de pintura, acrílicos, oleos y pigmentos para como explique al principio del artículo, obtener un terreno con tonos ocres y arenosos con muchos matices diferente.







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Conclusión
La verdad es que en cuanto se empezó a perfilar este proyecto me hizo mucha ilusión al ser la primera vez que tenía la oportunidad de enfrascarme en un trabajo de estas proporciones siendo además en su totalidad miniaturas originales lo que le da más valor todavía y todas modeladas por el gran maestro y amigo Antonio Zapatero.




En resumen, lo he pasado genial y he aprendido mucho ya que no es lo mismo pintar una figura suelta que crear una escena de estas magnitudes, así que deseando estoy poder repetir esta grata experiencia.







Espero que os guste.

Un saludo
Alfonso Florén Paradela



